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El Sistema es un modelo probado de cómo un programa de educación musical puede crear grandes músicos y cambiar dramáticamente la vida de cientos de miles de niños pobres de un país. Su enfoque de la educación musical enfatiza una intensiva práctica grupal desde las más tempranas edades y el compromiso de mantener siempre presente la alegría y la diversión que se derivan del aprendizaje y la creación de la música. La metodología de El Sistema, a la cual, en ocasiones, se hace alusión como “primero pasión/refinamiento después" contrasta con la instrucción musical que se imparte en muchas otras partes del mundo. La columna vertebral del proceso de formación de los estudiantes de El Sistema es la preparación para participar en grupos orquestales, que constituyen el alma de la comunidad y cultura del Núcleo. También son importantes los coros y otro tipo de agrupaciones que se adaptan bien a una diversidad de orígenes y géneros musicales.
Los niños en edad preescolar comienzan estudiando ritmo y expresión corporal. Motivar a los niños a mantener sus cuerpos activos mientras tocan (sin perder la técnica) se ha convertido en un factor clave del programa en los últimos años. A los 5 años de edad los niños seleccionan sus instrumentos, comenzando con percusión y flauta dulce. También se unen a un coro con el fin de crear sentido comunitario a través del trabajo grupal. A los 7 años todos los alumnos pueden escoger su primer instrumento de cuerda o de viento. Los niños pueden cambiar de instrumento, pero no son alentados a hacerlo sin contar con un buen motivo.
La primera fase de enseñanza incluye cantar y tocar con el instrumento, a menudo enfocándose en una sola nota musical de una canción grupal; esto ayuda a desarrollar un sentido de sonido de calidad. Aprender a usar la notación musical estándar en ocasiones lleva mucho tiempo y es incorporada en su aprendizaje gradualmente. Estos son los tres niveles de práctica que se llevan a cabo semanalmente: grupal, seccional e individual. A menudo, los estudiantes son atendidos por los mismos profesores en las prácticas grupales e individuales, lo cual permite un rápido progreso debido a que los malos hábitos son corregidos rápidamente y se refuerzan los buenos hábitos de manera constante.
Los estudiantes tocan frente al público tanto como es posible. Esto disminuye la presión de las presentaciones formales y permite que forme parte natural de sus vidas como músicos. De manera frecuente, los estudiantes observan las presentaciones de sus compañeros, lo que les permite presenciar e inspirarse de los logros de sus iguales. Desde una temprana edad, los estudiantes están en contacto con las distintas orquestas de El Sistema, desde las más pequeñas hasta la internacionalmente famosa Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
El objetivo principal de El Sistema es proporcionar diariamente a sus estudiantes un lugar seguro, alegre y divertido que fomente la autoestima y un sentido de valor en cada integrante. Se inculca disciplina sin ser excesivamente estrictos y la asistencia no constituye un problema: los niños están motivados por sí mismos, sus profesores y compañeros. Trabajo duro y logros reales son de crucial importancia para el éxito de El Sistema, sin embargo, la diversión siempre está presente.
La mayoría de los educadores de El Sistema y líderes de los Núcleos fueron alumnos del programa. Ellos entienden la misión social y musical de El Sistema — nutren al individuo y al músico. Los profesores están en capacidad de proporcionar atención individual a cada estudiante; si notan que un niño ha perdido una clase por segunda vez sin previa notificación, a menudo acuden al lugar de residencia del niño para conocer las causas de su ausencia.
El Sistema tiene un plan de estudios nacional, incluyendo una secuencia musical establecida. Sin embargo, el programa puede ser adaptado a cada comunidad. Todo el plan de estudios comienza con arreglos sencillos de grandes obras con gran sonido. Estas obras maestras son con frecuencia reintroducidas en la medida que el niño realiza progresos. Tal y como lo expresa Gustavo Dudamel: “Vivimos nuestras vidas a través de las obras. Cuando tocamos la Sinfonía nº 5 de Beethoven, para nosotros es lo más importante que sucede en el mundo”.
Los alumnos de El Sistema estudian tanto compositores clásicos como los exponentes de la música tradicional y académica venezolana.
El Sistema emplea un tiempo considerable trabajando con los padres de sus estudiantes. Los profesores visitan los hogares de los niños entre los 2 y 3 años para asegurarse de que los padres entienden el nivel de compromiso que se requiere de ellos. En la medida en que los alumnos comienzan a estudiar sus instrumentos, los profesores instruyen a los padres sobre el modo de apoyar las prácticas del niño en casa, proporcionándoles consejos y animándolos.Si un alumno ingresa en una orquesta infantil o juvenil, ellos reciben un estipendio. Esto honra los logros del alumno y el hacer música adquiere un valor real para la familia, que no se ve en la necesidad de retirar al niño de El Sistema para que salga a trabajar.
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